 Andalucía ocupa el tercer puesto de la producción científica española. Ésta es una de las conclusiones del estudio 'Indicadores Científicos de Andalucía', editado por el Programa de Divulgación Científica de Andalucía y presentado hoy en el Parque de las Ciencias de Granada. El libro constituye un recorrido por el estado de la Ciencia en la región desde principios de los años noventa hasta la actualidad.
Una de las conclusiones más destacadas del estudio guarda relación con la eficiencia del sistema de generación de conocimiento andaluz, que crece por encima de la media nacional. Andalucía posee un potencial científico destacado en comparación con los recursos destinados a tal fin. Desarrolla el 15% de la producción científica española, mientras que su aportación al Producto Interior Bruto (PIB) es del 13%.
Según ha desgranado el autor del informe, Félix de Moya, Andalucía ha realizado un importante esfuerzo inversor, sobre todo por parte de la administración, ya que la participación económica del sector privado continúa siendo uno de los problemas estructurales del sistema.
Por sectores, destaca la producción andaluza en Matemáticas, Biología, Agricultura, Psicología y Ciencias de la Tierra y de los Alimentos. Sin embargo, existen áreas, como la Medicina Clínica donde la producción cuantitativa resulta baja, pero cualitativamente está por encima de la media española.
El sistema de generación de conocimiento andaluz depende demasiado de las instituciones académicas. El 70% de la producción científica se desarrolla en las universidades y el resto lo acaparan los centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el sistema sanitario. Esto implica que la participación de las empresas privadas y de los hospitales resulta poco significativa.
En cuanto a la colaboración, los investigadores aumentan sus proyectos con otros grupos nacionales internacionales. Sin embargo, los científicos andaluces prefieren colaborar con colegas españoles o de Andalucía y sólo la universidad mantiene una tasa equilibrada entre colaboraciones nacionales e internacionales. Por su parte, los centros mixtos del CSIC y los exclusivos de esta institución mantienen una fluida colaboración internacional. Esta circunstancia se relaciona con los impactos más altos de sus investigaciones.
Retos y soluciones
La baja participación del sector privado en el sistema de I+D+i, así como la escasa conexión entre la producción de conocimiento y la utilización de éste por la industria se convierten en los principales retos del sistema científico andaluz. Unos obstáculos que, según el secretario general de Investigación, Tecnología y Empresa, Miguel Toro Bonilla, requieren un aumento de la financiación privada, además de un mayor uso del conocimiento científico por parte de las empresas.
Para ello, la consejería de Innovación, Ciencia y Empresa desarrolla un amplio dispositivo de acciones que comienza por el aumento de su propia inversión. “Seguiremos apostando por el aumento del dinero público, que se refleja en el incremento de nuestros últimos presupuestos”, ha destacado Toro.
El ‘empujón’ a la participación privada viene de la mano de iniciativas como la orden de incentivos empresariales, que cuenta con un apartado dedicado a la colaboración entre empresas y grupos de investigación. Además, la consejería impulsa un conjunto de instrumentos que favorecen las sinergias entre científicos y empresarios, como la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía (RETA).
Más información:
Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa
Fuente l Andalucía Investiga
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